Es pieza fundamental para el buen funcionamiento del Centro de Educación Especial. Colabora con el equipo docente de manera conjunta en la labor educativa y atiende las necesidades básicas de seguridad, alimentación, aseo, higiene y salud, dando a estos cuidados un profundo sentido educativo y afectivo. Logran, así, una mayor autonomía de los alumnos, favorecen el aprendizaje y la adquisición de hábitos y la movilidad.